Efecto Mariposa

Efecto Mariposa

“El aleteo de una mariposa puede causar un tifón en algún lugar del mundo”.

Esta célebre frase de la película ‘El efecto mariposa’, aunque un poco exagerada tiene una explicación científica y también lógica.

Esta idea se engloba en la llamada Teoría del Caos, formulada por el matemático y meteorólogo estadounidense Edward Norton Florenz, la cual explica el comportamiento caótico de dos sistemas inestables. Esta teoría, también conocida como ‘Efecto Mariposa’, explica como, dadas unas circunstancias peculiares de tiempo y condiciones iniciales de un sistema dinámico, cualquier pequeña discrepancia entre dos situaciones con una variación ligera en los datos iniciales, acabará dando lugar a situaciones donde ambos sistemas evolucionan en ciertos aspectos de forma completamente diferente.

Dejando atrás la teoría de Florenz, podemos analizar cualquier hecho ocurrido en sistemas complejos como un efecto de algún cambio producido con anterioridad en cualquier otro sistema relacionado, o lo que es lo mismo, una relación de causa-efecto.

Pasemos a definir lo que serían sistemas complejos. Un sistema complejo es el compuesto por varias partes interconectadas o enlazadas, cuyos vínculos crean información adicional y surgen propiedades que no pueden explicarse en los sistemas aislados. Por ejemplo, la meteorología. La meteorología es la parte de la física que estudia el comportamiento climatológico y los fenómenos atmosféricos.

Otro ejemplo, donde podríamos encajar la definición de un sistema dinámico es la sociedad humana. Los seres humanos poseemos un organismo basado en la correlación de nuestros sistemas (digestivo, respiratorio, neuronal, circulatorio, etc) que como ser vivo permite el funcionamiento de todas las células de nuestro cuerpo. Pero el ser humano no solo se compone de sistemas por dentro, sino que vivimos en sociedad, con unas leyes de mercado, consumo, producción y hábitos, que nos definen como personas.

El ser humano y sus tendencias sociales, hábitos de consumo y modo de vida hacen que la naturaleza se resienta: diferentes especies animales y plantas desaparezcan, la temperatura global suba, los polos se derritan cada vez más y el aire que respiramos gradualmente posee una composición más dañina para nuestro sistema y para la supervivencia de otras especies. Pero todo esto, a su vez, también provoca cambios dentro de nuestro organismo, y los sistemas que hacen que nuestro cuerpo funcione cada día se ven resentidos por esta serie de efectos anómalos.

Todos estos efectos que se producen en nuestra atmósfera están cambiando las condiciones de muchos sistemas correlacionados entre ellos. Y como bien decía Florenz, es muy difícil predecir cómo estos sistemas se comportarán ya que los cambios producidos, además siendo tan drásticos y numerosos pueden resultar, nunca mejor dicho, caóticos.

Si comparamos el famoso aleteo de una mariposa con la ingente cantidad de residuos plásticos que vertimos en campos y océanos, el volumen de CO2 y otros gases efecto invernadero que se acumulan en nuestra atmósfera, unido a las propias consecuencias que estos cambios están produciendo en la biosfera, resulta muy difícil prever el futuro de las condiciones de nuestro planeta, de los ecosistemas, y del ser humano.

El sistema complejo en el que vivimos, al que podemos llamar comúnmente sociedad, se basa en una forma de vida en la que producimos más de lo que consumimos y consumimos mucho más de lo que necesitamos. Esto, nos está llevando irremediablemente a una escasez de recursos naturales básicos, algunos de ellos esenciales como el agua.

La desertización, los tsunamis, el deshielo, las sequías, los tornados y huracanes, los terremotos,... todos los fenómenos atmosféricos están relacionados de alguna forma al ecosistema y a la biosfera. Muchos de ellos se están produciendo con una mayor intensidad y una frecuencia alarmante.

Esta teoría no debería hacernos claudicar en nuestro empeño por revertir esto, todo lo contrario. Y es que si algo podemos sacar en claro del efecto mariposa, es que cualquier mínima acción puede producir un gran cambio dentro de un sistema. Estas variaciones dentro de nuestra sociedad, por mínimas que sean, van a ayudar a revertir una serie de consecuencias fatales que ya hoy podemos palpar en nuestro día a día.

Por tanto, intenta cambiar hábitos de consumo, exige políticas ecológicas y sostebibles como ciudadano, conciencia a los demás del cambio y de la importancia de él, evita el plástico, usa transporte público, monta en bici, planta árboles. Cualquier mínimo gesto hace que, progresivamente, nos acerquemos a dejar en herencia un mundo mejor del que encontramos.

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