El futuro de los desechables: ¿un nuevo sistema?

El futuro de los desechables: ¿un nuevo sistema?

Jesús Barrera Rodríguez

Existe un cambio palpable con respecto a lo que, como consumidores, opinamos y exigimos de los materiales que los negocios nos proporcionan para disfrutar de sus servicios. Parece haber calado en la conciencia social de la gente que los materiales plásticos están ensuciando cada vez más el planeta y que eso tiene además unos efectos muy perjudiciales, tanto para el medio ambiente, como para miles de especies que ven lastimadas sus condiciones de vida o, directamente, sufren enfermedades o lesiones debido a la cantidad de residuos plásticos vertidos.

Esto está cambiando la concienciación que los ciudadanos tienen sobre los consumibles plásticos. Cada día es más común ver empresas publicitándose "en verde", supermercados Eco, tiendas zerowaste, y las posibilidades de hacer tu compra a granel de especias, legumbres, verduras e incluso productos de higiene personal y limpieza.

Además, a nivel legislativo, como ya hemos repetido alguna que otra vez, estamos ante un adiós definitivo a un número determinado de desechables plásticos como son las pajitas, cubiertos, vasos, removedores o platos, dentro del entorno de la UE. Sin duda es un gran primer paso para la reducción de basura en forma de residuos plásticos para nuestros océanos y para el cambio climático en general.

Por otra parte, este tipo de utensilios denominados "de usar y tirar" van a seguir usándose y por tanto tirándose, por lo que los materiales elegidos para sustituir al plástico se puede convertir en el gran paradigma para la industria de la hostelería y los productores en particular y para el mundo de la ecología y el planeta en general.

De momento estamos viendo como se está utilizando sobre todo derivados de la celulosa, tanto papel como diferentes tipos de madera y gramajes de cartón. Esto no es un problema cuando la gestión forestal para conseguir la materia prima es responsable en origen. Además del papel existen hoy día una serie de alternativas en fibras vegetales que están comenzando a verse cada vez más como son la fibra de trigo o la fibra de caña de azúcar, también denominados bagazo.

Y entre esas alternativas es indudable que no todos los materiales son iguales. El papel podría proceder de fuentes renovables si la gestión forestal en origen es responsable. El ciclo de vida del papel es, en principio, mucho menos impactante que el del plástico u otros materiales. Pero la realidad es que el sector papelero tampoco ha hecho los deberes. El mercado internacional de productos papeleros está contaminado por la degradación de los bosques, la deforestación, la tala ilegal y la expansión de plantaciones forestales en espacios de valor ambiental. Decir que el papel es un producto sostenible solo por el hecho de estar fabricado de madera está alejado de la realidad.

Existen otros materiales como la hoja de palma, que no sólo es un material totalmente compostable, sino que el proceso de producción no utiliza ningún tipo de químicos y además se aprovecha de una producción basada en las propias ramas caídas de la palmera, por lo que todo el proceso de fabricación y de desecho genera una huella de carbono mínima, por lo que se puede considerar uno de los materiales más ecológicos del mercado.

Vajilla hoja de palma

Sin embargo las fibras vegetales en su mayoría son soluciones compostables, es decir, se descomponen de manera orgánica, por lo que no tendrían ninguna repercusión en su desecho, es decir, no se convertirían en residuos a la hora de desecharlo. Esto es importantísimo en una industria que está en constante crecimiento: la comida rápida, delivery, take away, etc. son hoy día uno de los principales negocios para la hostelería, por lo que se antoja imprescindible que esta línea de negocio no signifique un aumento en la ya abrumadora cantidad de residuos que producimos.

Desde Packawin, estamos absolutamente comprometidos a entender y compartir este proceso, a educar a nuestros seguidores y clientes a comprar diferente, a comprar responsable, a cuidar los materiales, a reutilizar cuando sea posible, y a buscar las soluciones más ecológicas a nuestras necesidades.

Es un momento de cambio, en el que nuestro grano de arena, tanto como ciudadanos como consumidores, es tan importante como el de cualquiera. No podemos soportar ningún tipo de desarrollo que no sea sostenible, y para eso debemos tener claro nuestro papel, ¿te unes?

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