¿Post Covid19?

¿Post Covid19?

Jesús Barrera Rodríguez

100 días de estado de alarma, miles de empleos perdidos, muchas semanas confinados en casa, sin ver a nuestros familiares, sin poder abrazar ni besar a nadie. Algunos, sin poder despedirse de sus seres queridos, otros llorando en la lejanía la falta de humanidad que ha arrastrado la COVID19.

Esta pandemia ha provocado un escenario nunca visto o vivido en el último siglo en nuestro país (se podría extrapolar al resto del mundo occidental). Además de los gravísimos daños mortales que cada día nos iban abrumando, hemos sufrido una restricción de libertad que nunca se había dado en nuestro pasado reciente, una situación de emergencia que, aunque algunos lo han llevado peor, la mayoría hemos respetado. Por último, vamos a sufrir una crisis económica que también conllevará graves consecuencias sociales.

Y es que se habla del gran esfuerzo colectivo y del comportamiento ejemplar que ha hecho la ciudadanía, o de héroes, cuando hablamos de nuestros médicos, enfermeros, anestesistas, policías, militares, auxiliares, personal de limpieza, etc, pero el trabajo no está hecho, ni mucho menos ya que el virus sigue circulando y sería erróneo bajar la guardia.

Sin embargo el recorrido del virus no ha terminado ni mucho menos, de hecho países como México, Chile, Arabia Saudí o India están sufriendo los peores datos hasta el momento. La situación en Suramérica es terrorífica, la mayoría de los países del continente americano sufren un alto índice de contagio, sumando que los sistemas sanitarios son de baja calidad y están saturados la situación en buena parte de Latinoamérica es escalofriante. Lo peor llega cuando además, las catástrofes naturales como los ciclones y tornados aparecen en estas fechas estivales del año.

Hoy, se habla de la posibilidad de una vacuna, de alguna cura, de alguna solución cercana a esta pandemia global. Sin embargo, y como ya se ha probado en muchos países, entre ellos España, ahora existe un método eficaz para vencer a una pandemia de estas características, el distanciamiento social, algo que conseguimos debido al estado de alarma.

Se podría decir que ha sido el Estado quien ha obligado a la población a cumplir las medidas, restringiendo la movilidad y sancionando por incumplir lo impuesto a la ciudadanía. Además es el Estado el que ha obligado a los trabajadores a quedarse en casa, a las empresas a cerrar o implementar el teletrabajo y, en definitiva, a parar toda actividad que no fuese esencial para lograr un distanciamiento social absoluto, que según los expertos es la clave ante estas situaciones.

El problema ahora radica en que todo depende de nosotros como individuos. En la 'nueva normalidad' tenemos normas, sí, pero no hay un estado de alarma que las ampare. Ahora todo responde a nuestra voluntad por cumplir estrictamente la normativa de desescalada, a nuestras decisiones sobre viajes, vacaciones, baños, juegos, reuniones, etc. De hecho, hasta cinco comunidades han optado por incluir la conciencia ciudadana como el eje en la nueva etapa postpandemia.

En China, a pesar de haber promovido el mayor y más severo confinamiento y contando con el mejor sistema antipandemias mundial, tanto sanitario como digital, ahora está apareciendo un rebrote que en las últimas 48 horas ha provocado 100 nuevos contagiados y han vuelto a aislar a buena parte de la población en Beijing y ha cancelado más de 1200 vuelos de entrada.

Si ya cuando el estado de alarma era vigente y existían penas por el incumplimiento de este, había una minoría que, a pesar de todo lo dicho por activa y por pasiva, se ha saltado a la torera cualquier medida, se ha ido en reunión a la calle, o de viaje a segundas residencias ¿Qué no vamos a ver ahora que 'la nueva normalidad' vuelve a darnos toda esa libertad que tanto ansiaban algunos? Ahora que piscinas pueden alojar un 75% de su aforo, ¿veremos a decenas de niños jugando con padres en las mismas piscinas?

Nuestra responsabilidad hoy va a determinar la virulencia y mortalidad de la segunda oleada. Y es que va a haber segunda oleada, y será en otoño, o peor aun, en invierno, y coincidirá con enfermedades comunes como la gripe que pueden además confundirse con la COVID19. 

A pesar de que la gran mayoría de la población cumple de manera eficiente las medidas ordenadas, ahora que vemos el peligro más lejos, hay gente que no duda en poner en riesgo su salud y la de los demás. Y es que la policía ha registrado cientos de sanciones, multas y cierres de locales durante este fin de semana.

En Mallorca se han cancelado botellones de hasta mil participantes. En Alicante se han producido más de 100 sanciones durante el fin de semana por fiestas y reuniones donde no se cumplían las normas. En León, un conocido local ha sido clausurado al abrir sus puertas sin límite de aforos, usando pistas de bailes y sin ninguna medida de protección.

Este tipo de situaciones provocan nuevos focos de expansión, que además pueden ser mucho más peligrosos debido al "no confinamiento", y es que una única persona infectada podría contagiar el virus a más de 400 personas en solo un mes.

Es cierto que ahora estamos mucho más preparados contra el virus que a finales de este invierno, cuando el coronavirus llegó a Europa y ni la OMS sabía qué decirnos. Ahora conocemos mucho del virus, pero no nos engañemos, los propios expertos piden cautela, ya que al ser un virus nuevo, su mutación es constante y su rápida expansión hace que la situación en los diferentes países sea muy distinta.

En un mundo global como en el que vivimos, esta situación nos hace aun más vulnerable, países como Reino Unido, donde aun se cuentan las cifras de muertos por encima de la centena ya operan con líneas aéreas por casi toda Europa. 

En Asia estamos viendo como una de las mayores preocupaciones de los expertos se está haciendo realidad. El virus está castigando muy seriamente a India y sus habitantes, y es que el país con mayor densidad de población del mundo es un caldo de cultivo perfecto para cualquier virus.

En definitiva, y mientras esperamos la ansiada vacuna, ahora todo depende de nosotros. Es ahora cuando nuestra responsabilidad debe marcar los pasos a dar, ahora es cuando la prudencia se convierte en el mejor de nuestros aliados.

El uso de mascarillas, el lavado frecuente de manos y sobre todo, el respeto a la distancia de seguridad entre personas deben ser tan comunes como los 'buenos días'.

Necesitamos eliminar todos los posibles focos de transmisión. No tirar colillas a la calle, -ya de por sí es asqueroso encontrar colillas de cigarros en nuestras calles- ahora también provocan posibles contagios. Por favor, recuerden desechar correctamente las mascarillas y todos los instrumentos de protección ya que son un potencial foco de transmisiones y además se convierten en residuos centenarios para nuestros maltrechos océanos.

Cuando estemos con seres queridos o amigos que no vemos en un tiempo, mantengamos siempre la distancia necesaria, no debemos entrar en contacto físico ya que no sabemos si han podido estar en contacto con el virus. 

Si tenemos dudas sobre qué es lo aconsejable y qué no en esta "vuelta a la normalidad", lo que siempre debemos cumplir o lo que nunca podemos hacer, puedes consultar la Página del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social donde encontraras toda la información necesaria y siempre puedes llamar al 900 102 112 si tienes cualquier duda.

 

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