Un aliado natural contra el cambio climático

Un aliado natural contra el cambio climático

Mucho se habla de la importancia de frenar el cambio climático, de revertir todos los causantes de que nuestro maravilloso planeta se convierta progresivamente en inhabitable para el ser humano y pierda su biodiversidad tal y como la conocemos.

Desde muchos sectores de la sociedad, gobiernos, empresas, asociaciones, campañas… hemos escuchado la importancia de reciclar, de retornar los envases, de separar nuestros residuos en diferentes cubos. Evidentemente, este es un acto muy positivo para nuestro medio ambiente, porque todo lo que se recicla se convierte en algo que se deja de producir.

Muchos expertos coinciden en que lo más importante para frenar el cambio climático es dejar de producir y consumir de manera masiva. Envases, utensilios plásticos de un solo uso, materiales que tardan siglos en descomponerse y, en definitiva, cambiar un modelo de producción que hace que tengamos que comprar cosas cada día.



La obsolescencia programada es, por ejemplo, un grave hándicap que nos encontramos en nuestra sociedad. Hoy día, todo lo que compramos tiene una vida totalmente limitada, las empresas lo saben y lo utilizan como enlace directo para su producción en masa, una estrategia perfecta para que el consumidor siga consumiendo y comprando, ellos produciendo y vendiendo, y el mundo cada vez con más desechos innecesarios.

Existen una serie de condiciones que rigen nuestro sistema económico y productivo que hay que exigir que se reviertan cuanto antes. No podemos perder más tiempo y la mejor manera es actuar

Existen numerosos ejemplos de cómo la sociedad está aprovechando cada vez mejor los recursos naturales y dejando atrás el uso de químicos para producir una serie de elementos de consumo en nuestro día a día.

Un gran ejemplo de ello es el coco. El coco es una fruta que ha sido clave en la supervivencia de muchas especies y del que llevamos años disfrutando. Pero es más que una fruta o un sabor de helado. El coco, además de su jugosa carne con un sabor totalmente característico, es un productor de agua potable, un agua que además posee numerosos nutrientes.

Además, como ya conocemos, existen una cantidad de productos provenientes directamente del coco, tenemos el aceite de coco, tanto para cocinar como para barnizar, la harina de coco, la manteca de coco, el azúcar de coco, cremas solares, etc.

 Actualmente en la ciudad de México, Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) le han dado nueva utilidad a la Palma Cocotera. Ellos han desarrollado una nueva práctica, en el cual no sólo aprovechan el coco, sino también los desechos del mismo, para realizar productos alimenticios que  sean benéficos para la salud.

 

“Los compuestos que se logran adquirir de los desechos del coco son altos en fibra y micronutrientes, lo que permiten disminuir la obesidad. Asimismo, la fibra de coco contiene fibra dietética que ayuda a equilibrar los niveles glicémicos en personas diabéticas”. Afirmó la coordinadora del proyecto de la Escuela Nacional de Ciencias Médicas”(ECNB) Alicia Ortiz Moreno.

Además, con la cáscara de su fruto, podemos obtener un gran producto que, además, contribuye a revertir todo ese proceso productivo masivo que hace que nuestros océanos cada vez estén más sucios. Es el cuenco de cáscara de coco. El cuenco o bowl de coco es el aliado perfecto para todas esas industrias que se nutren del coco para su explotación industrial. Ya que no sólo no generamos residuos sino que lo aprovechamos para construir utensilios de cocina, cubertería o vajilla que puedan sustituir a materiales dañinos para el medio ambiente.


Por lo que el coco es, sin duda, un aliado perfecto para combatir este proceso de producción masiva, de desechos tóxicos y de consumo innecesario de materiales de un solo uso. Cuando vayas a comprar un cuenco, una cuchara o tenedor y quieras saber cómo hacerlo sin que el material haya sido tratado químicamente o generado a través de procesos contaminantes piensa en el coco.

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