Día Mundial de la Preservación de la capa de ozono

Día Mundial de la Preservación de la capa de ozono

Jesús Barrera Rodríguez

El próximo día 16 de Septiembre celebramos el Día Mundial para la Preservación de la capa ozono, este necesario gas que protege a todos los seres vivos de la radiación ultravioleta del Sol y cuya presencia es condición sine qua non para la existencia de vida en la Tierra.

 

 No es sólo un día para conocer los peligros, avanzar con las políticas o exigir más presencia en los medios de este problema, sino que también es un gran día para celebrar que todo el mundo se puso de acuerdo para luchar contra un enemigo climático común: el agujero de la capa de ozono.

Fue en Montreal, Canadá, donde por primera (y última vez), todos los países se pusieron de acuerdo sobre un tratado medioambiental para eliminar los productos químicos (Cloro y Bromo) que se expulsaban a la atmósfera con determinados espray, fertilizantes y los compuestos clorofluorocarbonados, utilizados como fluido refrigerante.

En este sentido, después de más de 30 años, el Tratado de Montreal, ha servido para eliminar el 99% de esos compuestos, y tanto Gobiernos como empresas han conseguido paliar el gran problema que acaecía en la década de los 80 sobre todo en el hemisferio sur de nuestro planeta. 

En la actualidad el problema ha remitido bastante, de hecho hay quien habla de que solo es cuestión de tiempo que el mundo vuelva a sus niveles de principios de siglo XX. Se calcula que en la década de 2030 desaparecerá por completo en el hemisferio Norte y no será hasta la década de 2060 cuando lo haga en el hemisferio Sur. Es el tiempo que tardan en desaparecer todas las sustancias de la atmósfera, es por eso que para muchos es un problema ya resuelto.

Sin embargo, no hay nada resuelto, de hecho el agujero actual en la capa de ozono es de más de 4 millones de kilómetros cuadrados, aunque en su punto álgido puede llegar a alcanzar hasta los 20 millones. El éxito para el mundo es que el hemisferio Norte está libre de agujero, es decir, la mayoría del "Primer Mundo" está libre de agujero, es en la Antártica donde este se sitúa, agrandando su tamaño cuando comienza la Primavera en el hemisferio Sur (Septiembre). Es un proceso que ocurre cada año y que afecta a todos los países del hemisferio Sur, con más incidencia en los más cercanos al Polo. El profesor Raul Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago de Chile, explica el fenómeno:

“Este fenómeno se espera termine en 2060, que es el tiempo que falta para erradicar de la atmósfera las sustancias destructoras de ozono. Todos los gases que contienen cloro y flúor, ya están prohibidos, y fueron reemplazados por alternativas que no dañan la capa de ozono”.

Pero como se trata de un agujero colosal, pese a los avances obtenidos por el Protocolo, el fenómeno se reactiva todos los años en la Antártica. “En la Antártica se abrió nuevamente (ocurre desde agosto a diciembre todos los años), debido a las sustancias destructoras de ozono, además de bajas temperaturas y la radiación solar”, señala Cordero.

 

Para países como Chile, Argentina, Sudáfrica o Australia, este agujero condiciona las épocas de lluvia y la cantidad de precipitaciones y por tanto, cultivos, turismo, incendios y cualquier fenómeno relacionado con las precipitaciones. 

Aunque todos los productos que contienen Bromo y Cloro están prohibidos expulsarlos a la atmósfera, todos los gases de efecto invernadero perjudican la lenta recuperación de la capa de Ozono, es por eso por lo que necesitamos consumir productos cuya fabricación no contamine nuestra atmósfera. Debemos intentar paliar nuestra huella de carbono, ya que desgraciadamente hoy día viajar en avión, importar o exportar, o simplemente consumir carne, emite una gran cantidad de dióxido de carbono que con el efecto multiplicador de población se hace enorme. Para eso existen organizaciones como Reforestum, con la que Packawin elimina su huella de carbono, que planta y reforesta bosques enteros.

Hace más de 30 años, pusieron las primeras piedras con las que luchar contra el cambio climático, un Tratado de Montreal que nos da muestras de que la cooperación internacional y la voluntad de los países puede dar un vuelco en cualquier política climática. Si ya en los 80 supieron ponerse de acuerdo y poner freno a esto, hoy, con los alarmantes efectos adversos que vivimos, ¿seremos capaces de frenar el cambio climático?

 

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