El mundo en llamas

El mundo en llamas

Los incendios están siendo el triste protagonista durante este verano en muchos países. A pesar de que cada vez existen mejores técnicas para sofocar el fuego y personal más cualificado para las labores de extinción en muchos países, la gran cantidad de incendios forestales y la desidia de algunos gobiernos están provocando una alarma sin precedentes a nivel mundial.

En estos momentos existen más de 80.000 focos en Brasil, de los cuales la mayoría (unos 43.000) están localizados en el bosque del Amazonas, el comúnmente denominado 'pulmón del planeta' que, este verano, está siendo devastado por las llamas.

Además, el Amazonas está sufriendo por diferentes flancos, en Colombia existen más de 14.000 focos activos, en Bolivia más de 18.000 y en Venezuela la cifra alcanza los 20.000 incendios. Desde diversas organizaciones como Greenpeace, advierten que las principales causas de estos incendios están relacionados con actividades humanas, en su mayoría con la ganadería.

Imagen del bosque amazónico. NASA

Pero, a pesar de la importancia de los miles de incendios en la selva amazónica, no podemos poner el foco sólo en los países del continente americano, y es que están ardiendo bosques en numerosos países en todos los continentes.

El otro "gran pulmón” de la Tierra también está en llamas. Nos referimos al bosque boreal de Siberia. El bosque siberiano es de vital importancia para el clima terrestre, ya que durante el periodo de deshielo produce más cantidad de oxígeno que cualquier otro bosque (incluso el Amazonas), a pesar de su localización septentrional está siendo muy difícil sofocar las llamas ya que las labores de extinción de estas zonas despobladas son bastante arduas y ya se han quemado más de 5,4 millones de hectáreas.

El continente asiático además sufre otro gran foco, se trata de la zona Indonesia de Kalimantan en la isla de Borneo, donde se han provocado grandes incendios que han desplazado a miles de personas. Indonesia es considerado el país que más rápido se está deforestando, después del gran incendio ocurrido en 2015, los incendios de este verano han vuelto a dejar la isla sumida en un manto de fuego y humo. El principal sospechoso de estos incendios es el aceite de palma. Las grandes plantaciones ilegales de aceite de palma que se encuentran en los lindes de estos bosques son las principales causantes de estos fuegos que dañan seriamente la biodiversidad del planeta, ya que existen especies protegidas como el orangután o el rinoceronte amenazadas por estos incendios.


En África no se salvan del fuego, la selva tropical de la cuenca del Congo está siendo devorada por las llamas. Al igual que en el Amazonas, el uso del fuego de las zonas ganaderas y agrícolas sumado a las altas temperaturas son las principales causas de los más de 13.000 incendios localizados entre la República Democrática del Congo y Angola.

Imagen de los incendios actuales en el mundo. Fuente: GreenpeaceLos bosques arden y esto provoca un efecto contrario que produce un círculo vicioso: el planeta cada vez está más caliente, la temperatura es más alta y el clima más seco, por lo tanto hay más incendios en los bosques, que en vez de producir oxígeno, envían a la atmósfera más gases efecto invernadero, por tanto, el planeta se calienta más. Pero el gran problema de estos incendios no es la escasez de producción de oxígeno, ya que de esto se encarga en su mayoría nuestros océanos, que producen el 70% del oxígeno de la atmósfera. El mayor problema que generan estos incendios y la deforestación es la pérdida de la biodiversidad de fauna y flora. Sólo el Amazonas acapara hasta el 30% de nuestra biodiversidad terrestre.

A pesar de que la mayoría de los incendios no son provocados intencionadamente por humanos, la acción de nuestra especie es la principal causa de la mayoría de ellos. Si bien es cierto que somos también los encargados de sofocarlos gracias a la acción de fuerzas militares, bomberos y protección civil, tenemos que plantearnos si la sobre-explotación de nuestras tierras para la ganadería, agricultura y diversas actividades económicas son realmente necesarias en un planeta que agota de forma alarmante sus recursos naturales y que descuida sus grandes tesoros, los bosques y los océanos.

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