La sequía. El primer gran reto contra el cambio climático

La sequía. El primer gran reto contra el cambio climático

Mucho se habla de los diferentes factores y consecuencias del cambio climático. El calentamiento global, la subida del nivel del mar, la pérdida de biodiversidad, el agujero de la capa de ozono... Son muchas las consecuencias de la emisión de gases y el consumo desmesurado de recursos, pero en concreto en España, el primer y gran problema que tenemos que afrontar contra el cambio climático son las sequías.

Desde siempre, el ser humano ha sufrido las consecuencias meteorológicas de una manera vital: inundaciones, tornados, sequías, terremotos... Los avances tecnológicos nos han permitido prever esos acontecimientos y luchar contra ellos para prevenir las posteriores consecuencias. 

Pero en el caso de las sequías, el ser humano, no puede intervenir de forma directa, ya que aun no existe avance tecnológico que haga que el agua caiga sobre nosotros.

Es por eso que el mayor reto a corto-medio plazo en lo que a medio ambiente se refiere, es el que deriva del consumo de agua. El agua, como todos sabemos, es el ingrediente principal de la vida, de nuestra biosfera y un bien necesario para la vida humana, ya que sin él, nuestra existencia nunca hubiese sido posible y la extinción del agua potable extinguiría radicalmente la nuestra y muchas otras especies.

En España, este problema es más tangible que en muchos otros países. En nuestro país existen problemas con el abastecimiento del agua desde hace años. No sólo el cambio climático es el culpable de que nuestras reservas de agua estén cada vez más vacías o nuestras tierras cada vez más áridas.

En España existen más de 1 millón de pozos de agua ilegales. Es decir, existe un pozo ilegal por cada 46 personas en este país, unos niveles comparables a países subdesarrollados. El agua es un bien común que según muchos no debería ser un negocio, y es un bien muy preciado, ya que muchos sectores económicos se pelean por este recurso (ganadería, agricultura, turismo...).

Y es que nuestro país es uno de los países con mayor nivel de desertización de Europa. Más del 25% de nuestro territorio está considerado desértico, y existe peligro de desertización en muchos otros lugares, hasta ahora perfectamente fértiles. De hecho este año, y debido a la falta de lluvias, la producción de arroz en nuestro país ha disminuido un 4%. En Andalucía, la tierra más castigada por la sequía, este descenso ha provocado que el sector arrocero descienda en la comunidad andaluza en casi un 12%, una devastadora situación para agricultores y empresarios.

Además, muchas especies animales y vegetales ven truncadas su ciclo vital ya que escasea el recursos vital más necesario. Esta situación provoca también que especies invasoras invadan el ecosistema local y destruyan el ciclo de vida normal, algo que también afecta a la desertización.

Pero el gran problema del agua es, sin duda, su explotación comercial. El agua mineral es un negocio, un gran negocio, que empresas como Nestle o Colacao aprovechan para que sus cuentas facturen millones de euros. El comercio del agua plantea serias dudas con respecto a su sostenibilidad, ya que si el agua dulce (potable) está en peligro o escasez, y empresas multinacionales se quedan con las reservas que, por cercanía, pertenecen a los habitantes de las tierras, convertimos uno de los recursos imprescindibles para la vida en un simple producto con el que mercadear.

Haciendo un símil que seguro entendemos, es como si poco a poco se estuviese acabando el oxígeno, pero las empresas se quedan con el que está a nuestro alrededor para vendérnoslo más caro.

Entre las soluciones para afrontar este delicado proceso, y sobre todo, revertirlo de manera que España no pierda esa gran biodiversidad que nos hace un país tremendamente rico, están:

-Equilibrio entre las cuencas fluviales. En España tenemos numerosas cuencas fluviales, muchas de ellas gozan de unas reservas importantes e incluso, a veces, existen periodos en los que se desbordan, al igual que existen cuencas muy vacías o desérticas. Necesitamos un equilibrio de trasvases y una política real del uso del agua.

-Lucha contra la contaminación de ríos y acuíferos. Desgraciadamente, muchos de nuestros ríos sufren el indiscriminado vertido de basuras y residuos. En este sentido, son las industrias correspondientes las que tienen que dar cuentas y la administración es la encargada de crear una políticas mucho más duras contra la contaminación de estos lugares.

-Resilencia a la sequía y al cambio climático. Es más que conocido el objetivo de transición ecológica, de economía circular y de energías renovables que proponen desde muchos ámbitos de nuestra sociedad y algunos partidos políticos. Es imprescindible que luchemos por que estos cambios estén en el centro de la agenda política de nuestro país.

- Infraestructuras de calidad. En España necesitamos abordar este problema de una manera tajante y moderna, es decir, necesitamos modernizar servicios de abastecimiento, plantas de tratamiento y, en definitiva, infraestructuras que hagan del consumo de agua un proceso eficiente y controlado para que todos podamos disfrutar del elemento que originó la vida en nuestro planeta y cuya presencia es fundamental para la nuestra.

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