Mens sana in corpore sano

Mens sana in corpore sano

Jesús Barrera Rodríguez

Esta famosa frase fue dicha ya hace casi 2000 años por el autor romano Décimo Junio Juvenal, en ella se considera que una mente sana solo es posible en un cuerpo sano.

Es posible que nunca en la historia de la humanidad el ser humano ha estado tan preocupado por su salud, su vitalidad, y su rendimiento y capacidad de superación deportiva. Estamos viviendo unos tiempos donde lo físico lo es casi todo, donde gente guapa es millonaria simplemente por enseñar su rutina diaria o su cuerpo esculpido.

Sin embargo, el cuidado físico va más allá de lo estético, y es que el deporte se está convirtiendo en una rutina habitual para muchas personas y han aparecido nuevos métodos de ejercicios y tonificación como el air boxing, pilates, spinning o hot yoga.

Además de la cantidad de gimnasios y centro deportivos que aparecen en nuestros barrios, cada vez son más los que deciden hacer su rutina deportiva diaria de manera personal ya sea corriendo, en bici o en casa siguiendo un vídeo.

Por otro lado, y sin ser menos importante, otra de las claves para cuidar de nuestro cuerpo y nuestra salud es la alimentación. La alimentación sana ocupa hoy uno de los grandes nichos de mercado en este sector. Cada vez son más los que deciden dejar las grasas saturadas, evitar la carne en exceso, tomar más fibra, frutas y verduras, y en general, cuidar la alimentación diariamente, al fin y al cabo somos lo que comemos.

El movimiento vegetariano, además del veganismo están cambiando parámetros que antes eran inimaginables. Hoy es más rentable un restaurante de Pokes o vegano que un Mcdonalds. Comienza a haber un gran grupo de personas que sigue una alimentación baja en calorías, o ingieren proteínas vegetales, en vez de proteínas animales.

Al igual que el deporte y la alimentación son factores directamente proporcionales a la salud, existen hábitos fundamentales relacionados que mejorarán la salud de nuestros mares y océanos, de nuestros bosques, de nuestro aire y por tanto, nuestra propia salud.

Nos referimos al consumo sostenible, que en este caso vamos a enfocarlo desde el punto de vista alimentario.

Existen varias claves para que nuestra alimentación diaria sea responsable para con nuestros ecosistemas y el medio ambiente en general. Vamos a exponer los más importantes:

1. El consumo de carne

Es uno de los mayores problemas del mundo contemporáneo. El consumo masivo de carne hace que necesitemos muchos recursos para que el alimento llegue al consumidor final. A pesar de que existen varios problemas derivados del consumo masivo de carne, la gran repercusión de este problema es el alto consumo de agua que es necesario para producir carne. Se calcula que se necesitan hasta 15.400 litros de agua para producir un kilogramo de ternera, unos 8700 litros para un kilo de cordero, 6000 litros para uno de cerdo o 4.300 para uno de pollo (fuente: FAO).

Las carnes, grasas animales y lácteos son los alimentos que más agua necesitan para ser producidos.

Por contrapunto, los alimentos que menos cantidad de agua necesitan son frutas, verduras y pescado. Por tanto, llevando una dieta mediterránea equilibrada no solo ayudarás a tu propio organismo sino también a la sostenibilidad del planeta.

Dieta mediterránea

Además, existen alimentos con una gran carga de proteínas vegetales, mucho más sanas que las proteínas de origen animal, como las pipas de girasol, sésamo, frutos secos como las nueces, anacardos, almendra, también la calabaza y sus pipas, garbanzos, lentejas, soja, quinoa, guisantes, etc.

 

 

2. El consumo de productos locales

Ya hemos hablado de los beneficios del consumo de productos locales. Por tanto no vamos a extendernos mucho en este punto.

Todos los productos que comemos o bebemos tienen una procedencia que además debe ser indicada por ley, por tanto lo tenemos bastante fácil para saber lo que se produce cerca nuestra o lo que, por el contrario, se produce en países a miles de kilómetros de aquí, con la huella de carbono que eso conlleva. Además, existe mucho más desconocimiento sobre el producto y su proceso y por supuesto, el factor económico que conlleva no apoyar al negocio local.

3. Evitar los envases innecesarios

Este es otro tema del que hemos hablado muchísimo. Necesitamos evitar los envases plásticos en la medida de lo posible. Evidentemente, existen una serie de productos muy difíciles de conseguir sin envase o a granel, pero cada día existen más tiendas eco especializadas, o tiendas a granel donde comprar legumbres, pasta, arroz, bebida, detergentes, etc. 

Si no tenemos esa opción cerca de casa, siempre tenemos la posibilidad de usar nuestras propias bolsas para la fruta del super, comprar la carne al corte en vez de envasada, hacernos nuestro zumo en vez de comprar envasado o evitar envases pequeños y apostar por los familiares.

También es recomendable que miremos las etiquetas de los envases, muchas empresas ya fabrican envases reciclados o incluso algunas (pocas) tiene sus envases zero waste. Todo este proceso no tiene ningún sentido si después no separamos para reciclar los residuos.

4. Usar nuestra propia botella y beber mucha agua.

Uno de los hábitos más sanos para el ser humano, además de necesario, es el consumo de agua. Se recomienda que una persona adulta ingiera al menos 2 litros de agua al día. Lo que no implica que cuanto más agua bebamos, mejor se sentirá nuestro cuerpo y sus órganos.

Es importante dejar de consumir botellas pequeñas de agua (existen países que las han prohibido), además de latas, envases, bricks. Utiliza tu botella reutilizable y evita bebidas con grasas saturadas o carbonatadas que son bastante perjudiciales para la salud.

Dieta equilibrada

La escasez de agua mundial, el calentamiento global o las enfermedades coronarias están directamente ligadas a los hábitos alimenticios del ser humano. Hoy, somos más de 6000 millones de personas en este planeta, por tanto, la única opción de sobrevivir es utilizando nuestros recursos de manera sostenible y la alimentación está en el primer lugar de nuestra lista.

Por eso vamos a crear un nuevo blog de alimentación y vida sana donde expondremos recetas, consejos, buenos hábitos y trucos para que cuidarnos no sólo sea sinónimo de estética o belleza sino de salud y sostenibilidad.

¿Te apuntas?